Amor por unos colores: Jugadores de club

Con la llegada de 2017 cumplo mi noveno año vistiendo los colores del equipo de mi barrio y único club en el que he jugado a lo largo de mi vida.

He analizado algunos casos de jugadores que hayan desarrollado toda su carrera futbolística en un único club y he concluido en que cada vez es menos habitual que los aficionados puedan identificarse con un referente que represente los valores de su equipo y que, al mismo tiempo, se sienta vinculado al club hasta tal punto que sientan por unos colores.

Aun así, en los últimos tiempos han sido varios los jugadores que se convirtieron en emblemas para sus aficionados y, como consecuencia del amor a sus colores, desarrollaron en el mismo club toda o la mayor parte de su carrera. Ahí van algunos ejemplos.

Francesco Totti

Il Capitano es, sino el mayor, uno de los mayores ejemplos de fidelidad y amor por unos colores. A sus espaldas, 25 temporadas vistiendo la camiseta de la Roma, desde que debutó a los 16 años hasta los 40 que tiene hoy, además de los cuatro años que jugó en categorías inferiores.

Una de las anécdotas de Totti es que él y sus padres rechazaron una suculenta oferta del AC Milán cuando tan solo tenía 11 años, dos años antes de que la Roma llamara a su puerta, quizás esperando a que el club del que era desde pequeño le fichara.

En su penúltima temporada en la Roma (la 2015-2016) perdió bastante protagonismo. Incluso se llegó a criticar duramente a su entrenador, Luciano Spalleti, por darle los minutos de la basura, unos minutos en los que un jugador de sus características poco podría aportar como revulsivo. Pues en uno de estas fugaces apariciones, Francesco Totti volvió a hacer historia por enésima vez. Corría el minuto 86 y la Roma perdía en su estadio frente al Torino por 1-2. En ese mismo minuto se produce una falta y Totti entra al campo como último cambio. ¿El resultado? Se lo pueden imaginar: dos toques en tres minutos le valieron al capitán para remontar el partido.

Tras renovar el pasado verano, Totti se encuentra viviendo su última temporada como profesional y precisamente después de esta renovación, quiso hacer pública una carta (si no lo ha hecho todavía, léala, no tiene desperdicio) en la que expresaba el sentimiento hacia su club, que es precisamente del que hablo en este post.

Paolo Maldini

Comenzaba haciendo referencia a Francesco Totti, apodado como “Il Capitano” y pasamos a otro jugador conocido de la misma manera, Paolo Maldini. Y es que, el ya exdefensa italiano, vistió los colores del AC Milan durante 25 temporadas, portando además el brazalete de capitán durante trece de ellas. Brazalete que por cierto, heredó de otro mito italiano: Franco Baressi.

Además de por sus condiciones físicas y técnicas, que le llevaron a ser fijo como lateral izquierdo (algo muy meritorio teniendo en cuenta que su pierna hábil es la diestra), Paolo destacó por su carácter, que le convirtió en el capitán ideal.

Es el jugador que más partidos ha disputado con la camiseta rossonera, alcanzando la espectacular cifra de 902, en los que ganó, entre otros muchos títulos, cinco Copas de Europa (llegando a disputar siete finales).

La importancia de Paolo Maldini en el AC Milán llegó hasta tal punto que, tras su retirada, el club decidió homenajearle llevando a cabo una práctica poco habitual en el fútbol: retiraron el dorsal número 3 que le acompañó durante toda su carrera, aunque si algún día uno de sus hijos llega al primer equipo, también podrá lucirlo.

Amor por unos colores

Ryan Giggs y Paul Scholes

Giggs y Scholes fueron los dos integrantes de la denominada “clase del 92” que más tiempo duraron en Manchester (el resto de los componentes del grupo fueron los hermanos Neville, Nicky Butt y David Beckham).

Paul Scholes militó durante 20 temporadas en el Manchester United, una cifra realmente impresionante pero que parece del montón cuando te das cuenta de que las vivió junto a su compañero Ryan Giggs, que jugó nada más y nada menos que 24 temporadas con los diablos rojos.

Una historia curiosa la del galés, ya que el destino quiso que alternara su última temporada como “Red Devil” entre el banquillo y el terreno de juego. El club destituyó a David Moyes (quien era por entonces el Director Técnico) y puso en su lugar a Giggs, por lo que fue el mismo quien decidió su ingreso en el terreno de juego en su último partido como jugador profesional en Old Trafford. 

Amor por unos colores

John Terry

El veterano central del Chelsea llegó al equipo londinense a los 14 años y se formó en su academia hasta que debutó en 1998. Ha vestido la camiseta “blue”  a lo largo de 19 temporadas, en las que solo cambió de hogar durante seis meses en una breve cesión al Nottingham Forest. Pese a las constantes tentativas de otros clubes poderosos para abandonar el club, John siempre se mantuvo fiel a su club.

Durante la temporada pasada, bajo las órdenes de José Mourinho, perdió algo de protagonismo y el club no decidió renovarle. Esta decisión causó un gran malestar en el jugador y así lo hizo saber públicamente, pero al finalizar la temporada y habiendo destituido al entrenador portugués, las tornas cambiaron y el club llegó a un acuerdo para renovar una temporada más, aunque todavía no se puede confirmar que el Chelsea será su último club.

Amor por unos colores

Steven Gerrard y Jamie Carragher

Los jugadores ingleses Gerrard y Carragher, se formaron en las categorías inferiores del Liverpool y lograron dar el salto al equipo de su ciudad. Capitanearon mano a mano a los “reds” a lo largo de 17  temporadas (aunque solo coincidieron durante quince de ellas, ya que Carragher debutó y jugó su último partido en el Liverpool dos temporadas antes que Gerrard) y contribuyeron a lograr una Champions League y una Copa de la Uefa con sus respectivas Supercopas y numerosas copas inglesas.

Como dato curioso, Jamie Carragher jugó más de 20 años de rojo entre las categorías inferiores y el primer equipo del Liverpool, pero el equipo del que era de pequeño es el otro equipo de la ciudad, el Everton, con quien existe una gran rivalidad.

En cuanto a Steven Gerrard, era esa clase de capitán que reúne todas las condiciones para serlo: sentir los colores que defiende y tirar de sus compañeros tanto dentro como fuera del campo. Una de sus frases define a la perfección el sentimiento del que hablo en este post: “Cuando esté moribundo no me lleven a un hospital, llévenme a Anfield. Ahí nací y ahí moriré”.

Amor por unos colores

Carles Puyol

Aunque sus 12 temporadas como jugador blaugrana pueden parecer algo escasas al lado del resto de protagonistas de este post, desarrolló toda su carrera en el club catalán y formó parte de la Masía durante cuatro años más.

Además de lo que representó para el aficionado culé por su veteranía en el club, liderazgo y garra en el terreno de juego, contribuyó desde su línea a lograr un cambio de época en el FC Barcelona y la Selección Española, habiendo sido protagonista indiscutible en la consecución de todos los títulos obtenidos hasta su retirada adelantada como consecuencia de las lesiones.

Amor por unos colores


Algunos jugadores, aunque no empezaron y terminaron sus carreras en el mismo club, también se convirtieron en auténticos emblemas donde desarrollaron la mayor parte de su trayectoria.

Javier Zanetti

El caso de Javier Zanetti en Inter se podría comparar, salvando las distancias, con el de Paolo Maldini en el club rival. En 1995, tras solamente tres temporadas jugando en dos clubes argentinos diferentes (Talleres de Escalada y Atlético Banfield), Zanetti ficha por el Inter de Milán, club del que no se movería y en el que haría historia al jugar 19 temporadas y vestir 850 veces la camiseta nerazzurra, siendo el jugador que más veces lo ha hecho. También ostenta otros records como ser el jugador extranjero que más partidos ha jugado en el calcio (solo superado por Maldini si tenemos en cuenta también a los jugadores italianos).

A su retirada en 2014, al igual que hizo el AC Milán con el 3 de Paolo Maldini,  el Inter retiró la camiseta con el dorsal número 4 de Zanetti como homenaje a uno de sus símbolos y además, se le ofreció la vicepresidencia del club, cargo que aceptó y todavía desempeña.

Amor por unos colores

Alessandro Del Piero y Gianluigi Buffon

Un caso especial es el de Alessandro Del Piero y Gianluigi Buffon, que no son canteranos ni comenzaron su carrera deportiva en la Juventus de Turín, pero se convirtieron en ídolos y desarrollaron la mayor parte de sus carreras, llegando a superar los 700 partidos jugados en el caso del delantero y 600 en el caso del guardameta. Tal fue el compromiso de estos dos jugadores con el equipo de Turín, que se quedaron para devolver al club a la Serie A cuando fue descendido como castigo por estar involucrado en el escándalo de la compra de árbitros en Italia. Además, a día de hoy, Buffon todavía defiende los colores de la Juve, mientras que Del Piero dejó el fútbol tras marcharse a la MLS, como tantos otros en los últimos tiempos, a marcar sus últimos goles.

Amor por unos colores


Otros casos especialmente románticos son aquellos en los que jugadores que se forman en un equipo y consiguen triunfar en el, se ven abocados a salir de la entidad por diferentes circunstancias y, una vez lo han logrado todo en el fútbol, vuelven al club que les vio crecer para hacerle campeón. Esta situación es muy común en países sudamericanos, en especial en Argentina, donde se fabrican constantes perlas que acaban viéndose obligadas a salir hacia un futbol más competitivo como el Europeo en busca de progresar y triunfar.

Son muchos los casos de jugadores militantes en la liga argentina que tomaron un billete de avión hacia Europa con la vuelta abierta. Los más sonados en los últimos años quizás son Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Carlos Tévez, que volvieron a Boca en distintos momentos para hacerlo campeón o Juan Sebastián Verón que hizo lo propio con Estudiantes de la Plata.

También Leo Ponzio, Fernando Cavenaghi o Chori Dominguez, que volvieron a River Plate para devolverlo a su lugar, cuando este descendió en 2011 a la Nacional B por primera vez, logrando finalmente su objetivo.

Aunque yo personalmente me quedo con el caso de un jugador por el que tengo cierta debilidad tras su paso por el Real Zaragoza: Diego Milito y su historia con Racing de Avellaneda. El “Príncipe” logró ser campeón con el equipo del que fue desde pequeño en sus dos etapas en el club. Primero en 2001, fue campeón del Torneo Apertura antes de marchar a Europa rumbo a Génova. Una vez triunfó en el “viejo continente” convirtiéndose en ídolo absoluto en todos los equipos por los que pasó (Génova en dos ocasiones, Real Zaragoza e Inter de Milán), volvió a su casa, donde hizo campeón a Racing de nuevo tras trece años en blanco.

Amor por unos colores

Alberto Zapater y Rubén Gracia “Cani”

Como aficionado del Real Zaragoza que soy, no podía cerrar este post de otra manera que no fuese con Zapater y Cani, los encargados de portar el brazalete con la cuatribarrada en el equipo maño. Ambos jugadores aragoneses vistieron durante varias temporadas la camiseta blanquilla en un Zaragoza mucho mejor al que existe actualmente, convirtiéndose en ídolos y capitanes de uno de los clubs más importantes de España. Sin embargo, ambos tuvieron que abandonar el club de sus amores en diferentes circunstancias y con distinta suerte a lo largo de su periplo fuera de su comunidad.

Cani desarrolló una envidiable carrera en primera división jugando la mayor parte del tiempo en Villarreal, donde también portó el brazalete, y participando durante media temporada en el Atlético de Madrid y otra en el Deportivo de la Coruña.

Amor por unos colores

Por otra parte, Zapater corrió peor suerte y, aunque tuvo un papel importante en sus primeras experiencias en el Genoa y en el Sporting de Lisboa, sufrió un calvario de lesiones en el Lokomotiv de Moscú que le impidieron disfrutar de su profesión.

Amor por unos colores

Cuando parecía que pasarían muchos años hasta que el aficionado zaragocista pudiera identificarse con un capitán de la casa que no se marchara a la primera de cambio, los dos jugadores firmaron por el club que les vio crecer para tratar de devolverlo donde pertenece, la élite del fútbol español.

El día de sus presentaciones, llenaron gran parte de la tribuna principal de La Romareda, reuniendo cada uno a cerca de 5.000 zaragocistas ilusionados con su doble dosis de amor por unos colores.