Anécdota: Mi particular gafe con las camisetas del Real Zaragoza

Por suerte, desde que tengo uso de razón he sido aficionado al equipo de mi tierra y como consecuencia de ello, han sido muchas las camisetas del Real Zaragoza que he adquirido o me han regalado a lo largo de mi vida.

Pese a que al primer ídolo de mi infancia fue “YordiGol”, cuando apenas veía partidos y me limitaba a escucharlos por la radio, la primera camiseta que me empeñe en serigrafiar fue la de David Villa, a mediados de su segunda temporada como blanquillo (2004-2005).

Probablemente, esta sería mi camiseta favorita y la que más orgulloso llevé por varios motivos: por el mero hecho de ser la primera, porque con ella el Real Zaragoza conquistó los dos últimos títulos de su historia (la Copa del Rey de 2004 frente al Real Madrid y la Supercopa de España ante el Valencia CF) y porque “el Guaje” acabaría convirtiéndose en el mejor delantero español de todos los tiempos. El problema es que este orgullo quedaría reducido cuando Villa decidió abandonar el club al término de esa misma temporada, seis meses después de mi adquisición, tras pagar el Valencia CF su cláusula de rescisión de 12 millones de euros.

Camisetas del Real Zaragoza

Aunque si compré alguna camiseta entre tanto, no fue hasta la temporada 2007-2008 cuando decidí dar el paso de volver a estampar el nombre de un referente futbolístico en una camiseta.

El elegido fue Andres D’alessandro, elegante mediapunta zurdo al que le sobraba calidad y carácter tanto dentro como fuera del terreno de juego. Así pues decidí adquirir su camiseta en octubre de 2007 (su segunda temporada en el club) pero precisamente ese carácter que le diferenciaba del resto, le llevó a ser señalado como el responsable de dinamitar un vestuario plagado de estrellas y falto de compañerismo, por lo que sería forzado a abandonar la entidad zaragocista en el siguiente mercado invernal de fichajes, apenas tres meses después de comprar mi segunda camiseta serigrafiada.

Camisetas del Real Zaragoza

Al término de dicha temporada, el Real Zaragoza descendió a segunda división y decidió dar salida a dos de sus tres delanteros estrella, Diego Milito y Sergio García, quedándose como principal referencia para la categoría de plata con Ricardo Oliveira, espectacular delantero brasileño de primer nivel que supuso una diferencia de calidad respecto al resto de equipos de la categoría.

Embaucado por las cualidades del goleador y todavía sin escarmentar, puse su nombre y dorsal en una nueva camiseta blanquilla. Tal y como era de esperar por los casos que habían precedido a mi última adquisición, Oliveira dejó el club en febrero de esa misma temporada rumbo al Real Betis de primera división.

Camisetas del Real Zaragoza

Tras este tercer desencanto, decidí no volver a estampar ningún dorsal en camisetas del Zaragoza (si lo hice con camisetas de clubes extranjeros o la selección española). Fue entonces cuando se animó a hacerlo mi hermana pequeña, quien eligió a Gabi Fernández, actual capitán del Atlético de Madrid. Para no ser menos, continuó el gafe familiar y Gabi abandonó el club el siguiente verano rumbo al equipo de su vida.

Camisetas del Real Zaragoza

El tema se convirtió en objeto de vacile en el entorno familiar y entre mis amistades conocedoras de tal gafe, hasta el punto de que mi tío me propuso en tono jocoso (aunque pensándolo detenidamente no era mala idea) que me pusiera el nombre de Agapito Iglesias en la siguiente camiseta, a ver si de una vez por todas conseguíamos deshacernos del responsable de que el Real Zaragoza atraviese todavía su etapa más negra.

Recientemente, con la vuelta de dos ídolos del zaragocismo como son Rubén Gracia “Cani” y Alberto Zapater, me propuse serigrafiar dos nuevas camisetas con ambos nombres, aunque finalmente la superstición pudo con las ganas y estas quedaron libres de nombre y número un año más.

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